domingo, 28 de octubre de 2012

La niña y el cóndor. Cuento de Ecuador


La niña y el cóndor
Había una vez una niña, que como solía hacer desde hace mucho tiempo, una mañana se fue a pastar sus ovejas al campo en compañía del perrito que nunca se separaba de ella. Mientras estaba cuidando a los animales, fue cuando llego ahí un cóndor que así empezó a hablarle: "Hola niña, que tan linda eres, porque no te vienes a jugar conmigo, ¡yo puedo llevarte!"

La niña, después de pensarlo un poco, le contesto al animal: "Buenos días señor cóndor, me gustaría jugar con usted, pero no creo que pueda llevarme, soy muy pesada." La grande ave entonces, para demostrar a la niña que era muy fuerte, agarró con sus grandes garras un cordero, levantándolo del suelo, y le dijo a la niña en tono de orgullo: "Como ves, tengo mucha fuerza y si puedo cargar con este cordero, podré también contigo." La niña entonces se dejo convencer y empezó a jugar con el cóndor, que poco a poco la llevo hasta las alturas de la montaña, lejos de sus animalitos.

Pasó la tarde y llegó la noche. El perrito, viendo que la niña no regresaba, volvió con las ovejas a la casa, donde la madre de la pequeña estaba muy preocupada. Ella, cuando vio al perro, le preguntó donde estaba su hija. El pobre cachorro empezó a ladrar hacia la cumbre de la montaña para comunicarle a la mamá lo que había pasado. Entonces la mujer se puso a llorar de tristeza.

En ese momento, atraído por el lamento, llego ahí un ninaguro (una luciérnaga), hacia el cual la mujer se dirigió diciendo: "Hola mi compadrito, estoy muy desesperada porque mi niña desapareció y yo no sé qué hacer, ¿podrá usted ayudarme?" El ninaguro contesto: "No te preocupes mujer, yo te voy a ayudar. Toma contigo un poco de trago, papas, gallinas, cuyes, una soga y un hacha, y sígame." La doña obedeció y junto al ninaguro se puso en camino. Los dos atravesaron muchas quebradas y peñas para al final alcanzar el lugar donde vivía el cóndor y donde estaba también la niña.

Cuando llegaron, así como le había aconsejado el ninaguro, la mujer fue muy amable con el grande rapaz, para que dejase ir a la niña. Entonces le dijo: "Te saludo mi buen yerno, he venido porque deseo que tú te cases con mi hija, pero antes tenemos que hacer una grande fiesta, como se le conviene a la ocasión."

El cóndor se creyó lo que la mujer le dijo y empezó muy feliz a festejar, tomando el trago que le habían traído. Bebió mucho por toda la noche hasta cuando se emborrachó. Fue entonces cuando la mujer, aprovechando del momento, mató con el hacha al cóndor. La niña, que por el tiempo que se había quedado en la cumbre se había casi completamente convertido en un animal, pudo finalmente regresar a casa con su madre, donde tardó casi una semana en desplumarse.
Los ciervos de Nara

martes, 31 de julio de 2012

Los asombrados ojos de Daniela se asoman por los balaustres blancos admirando el intenso azul del Mediterráneo. Un mar cargado de historias, leyendas, poesía... y todo ello envuelto en su luz especial: la luz que Sorolla y Dalí reflejaron en muchas de sus pinturas..

miércoles, 25 de julio de 2012



              

   LA LEYENDA DEL DORADO
            (Guatavita, Colombia)
Todo empezó en un pueblo llamado Guatavita, el cual tenía una laguna muy grande que se llamaba del mismo modo que el pueblo.
 En el pueblo vivían un grupo de personas que se llamaban indios y el rey se llamaba Cacique. Él tenía una esposa muy bonita, pero ella no le quería. También tenían una hija llamada Luna.
La esposa del Cacique conoció a otro rey y fueron novios y claro, el cacique se enteró y se enfadó y la castigó. El castigo fue que tenía que contarle a todas las personas de la tribu (familia) que ella le había sido infiel (tenía otro novio).
Ella se sintió muy triste y humillada y se fue con su hija a la laguna que estaba cerca del pueblo, Guatavita, y se ahogaron las dos, madre e hija.
El Cacique se entristeció y sufría muchísimo; entonces los sacerdotes se preocuparon por él y se inventaron que ellas no se habían muerto, que por el contrario, vivían en un palacio en el fondo de la laguna y que él tenía que tirarles allí oro y joyas.
Desde entonces, él iba y llevaba muchas joyas, se bañaba en oro y después lo echaba al centro de la laguna. Y así durante mucho tiempo hasta que el sufrimiento que tenía fue desapareciendo poco a poco.
 Un buen día, el cacique murió. Desde ese día la leyenda cuenta que en el fondo de la laguna hay mucho oro, esmeraldas y joyas de todas clases.
Muchos han buscado y no han encontrado nada.
                                                             Eddy Santiago Peña Pascagaza
                                                                              2º de Primaria   
             Cuando estaba en la clase de 2º de primaria, Eddy Santiago nos trajo  esta historia que sus padres le habían contado. Ahora, él ya ha podido ver el lugar maravilloso del que habla su historia. 

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